22 de diciembre de 2010

Dia gris, muerte alerta

No a la transmigración en otra especie.
No a la post vida, ni en cielo ni en infierno.
No a que me absorba cualquier divinidad.
No a un más allá, ni aun siendo el paraíso
reservado a islamitas, con beldades
que un libro garantiza siempre vírgenes.
Porque esos son los juegos para ingenuos
en que mi agnosticismo nunca apuesta.
Mi envite es al no ser. A lo seguro.
Rechaza otro existir, tras consumida
mi ración de este guiso indigerible.
Otra vez, no. Una vez ya es demasiado.
                                     José María Fonollosa


La imagen de hoy:


 



21 de diciembre de 2010

Contraste de pareceres

Después de leer Zalacaín el aventurero de Pío Baroja, una versión escolar plagada de citas de otros autores, como Unamuno (del cual se cita Paz en la guerra) me queda la duda de una dualidad de pareceres entre los autores de cultura catalana y los autores de cultura castellana. En Cataluña se entiende el carlismo como algo épico, idealista, atávico y heroico: es el far-west catalán. Para Baroja y Unamuno, es el carpetovetonismo y el catolicismo más conservador, la vuelta a la tradición, la caida en el obscurantismo. Para Pere Coromines representa una "gran família". Cada cual cuenta la feria según le ha ido en ella; John Wayne representa el paradigma del "hombre masculino" pero nadie lo reivindicaría como garante de la modernidad.



9 de septiembre de 2010

Et in Gatatia ego

El personaje apareció en Gatatia a fuerza de empeño y perseverancia y se agarró a un árbol gritando que no pensaba moverse jamás de allí. Uno de sus misteriosos personajes apareció e intentó calmarlo ofreciéndose como guía ocasional pero sólo consiguió bajar la guardia del personaje con la promesa de que permanecería indefinidamente en el mágico lugar.

Dando vueltas por el país donde los gatos piensan cuando duermen y comunican sus conocimientos a los humanos, se encontraron con dos de ellos que reñían a grandes gritos con las orejas gachas y las espaldas agresivamente arqueadas. Cuando el personaje preguntó a su cicerone cuál era el motivo de la pelea la respuesta fue:

-Es el malestar en la cultura.

Francisco de Goya, Riña de gatos. 1786-1787.
Cartones para tapices. Óleo sobre lienzo, 56 × 193 cm. Madrid, Museo del Prado

31 de agosto de 2010

Prevención

Escribí una mentira y la guardé bajo llave en lo más profundo de un cajón. No quería que nadie, al leerla, la convirtiera en verdad.


30 de agosto de 2010

Centenario del nacimiento del poeta Màrius Torres

Hoy se cumple el centenario del nacimiento del poeta Màrius Torres. Poeta preciosista, enfermo de tuberculosis, médico y extremadamente culto (leía a Platón, Aristóteles, Nietzsche, y adoraba a Baudelaire), se le recuerda, sobretodo, por el concurso de poesía que lleva su nombre y por su famosa estrofa deseando la paz pero no el olvido, que situamos desde hoy como subtítulo de este diario.


EL COMBAT DELS POETES


"Què esperes, esperit distès igual que un arc?"
Joan Sales, Amarint


Poetes, com l'arquer que es dreça d'entre els morts
i, tibant el seu arc, encara espera vèncer,
en el combat obscur per la nostra remença
tibem els nostres arcs amb un suprem esforç.

Sagitaris damnats, la nostra ànima tensa
dobleguem. És la corda dolorosa que es torç
i paga, sota els dits implacables i forts,
el vol de les sagetes amb la seva sofrença.

Com més dur serà el braç i més potent el puny,
els àgils projectils arribaran més lluny
i serà més daurat el vi de la victòria.

I del nostre esperit, distès igual que un arc,
els versos volaran amb un impuls tan llarg
que es perdran en el cel inútil de la glòria.



CANÇÓ A MAHALTA

Corren les nostres ànimes com dos rius paral•lels.
Fan el mateix camí sota els mateixos cels.

No podem acostar les nostres vides calmes:
entre els dos hi ha una terra de xiprers i de palmes.

En els meandres, grocs de lliris, verds de pau,
sento, com si em seguís, el teu batec suau

i escolto la teva aigua, tremolosa i amiga,
de la font a la mar —la nostra pàtria antiga—.

Març 1937

28 de agosto de 2010

Falsa visita a Gatatia

El personaje anda obsesionado con volver a Gatatia pero por más que lo intenta no lo consigue. Cierra los ojos, hace como que mira hacia otro lado, come chorizo con mortadela, pero no lo consigue. Finalmente, cae dormido de puro cansancio y en su sueño se encuentra en Gatatia. Pero es una situación anómala: los gatos no hablan, no se comunican, no dicen nada interesante. Por más que el personaje les pregunte y consulte cosas o temas, no obtiene ninguna respuesta.
-¿Me habéis reconocido? ¿Por qué no me habláis? ¿Has leído “Soy un Gato”?


Pero no obtiene ninguna respuesta más que el movimiento sinuoso de los ojos y la cola de los animales. Desesperado, despierta en su sofá de la siesta y se da cuenta que no ha vuelto a Gatatia, sino que sólo ha soñado con ella y que su imaginación le juega malas pasadas. La experiencia negativa solamente ha servido para acentuar su obsesión con volver a Gatatia, ese lugar de fantasía que ni siquiera habita en sus sueños.

21 de agosto de 2010

Primera visita a Gatatia

El personaje apareció en medio de un país extranjero, ajeno y desconocido, que denominó Gatatia por el aspecto felino, parecido a un gato, de sus habitantes.


No supo explicar cómo apareció en tan exótico entorno, ni cómo conseguían esos raros habitantes comunicarse con él sin problemas, pero eso era así y ni él mismo, tan racional la mayor parte del tiempo, pudo impedir la rendición a la evidencia. Eran, eso sí, seres pacíficos dedicados la mayor parte del día a dormir y descansar, aunque a veces entraban en ensueños de ojos abiertos que ellos denominaban, en ese lenguaje no emitido y no escuchado que él percibía, “entradas en el conocimiento”. Otras veces hablaban con él o entre sí de lecturas, películas, imágenes o ideas, con gran inteligencia y conocimiento de causa, por lo que dedujo que en esas extrañas ensoñaciones, los Gatatios, leían o iban al cine por telepatía o alguna otra técnica desconocida para nosotros.

En el suelo de Gatatia había plantas escondedoras o para rumiar cuando se es felino, también había pequeñas lagartijas para perseguir, mientras que por el aire volaban dulces mariposas o moscas de pequeño tamaño con las que hacer ejercicio.



Parecía Gatatia un sitio plácido para vivir pero el personaje regresó incomprensiblemente en un abrir y cerrar de ojos y se quedó varado de nuevo en la cotidianeidad terrestre sin poder regresar a su mundo-gato imaginado por más que lo intentase. Ahora vive con el afán de volver a Gatatia lo antes posible para indagar más cosas de esos maravillosos seres y compartir con ellos sus últimas vivencias en las múltiples entradas en el conocimiento que repite día a día tras el desayuno.