28 de agosto de 2010

Falsa visita a Gatatia

El personaje anda obsesionado con volver a Gatatia pero por más que lo intenta no lo consigue. Cierra los ojos, hace como que mira hacia otro lado, come chorizo con mortadela, pero no lo consigue. Finalmente, cae dormido de puro cansancio y en su sueño se encuentra en Gatatia. Pero es una situación anómala: los gatos no hablan, no se comunican, no dicen nada interesante. Por más que el personaje les pregunte y consulte cosas o temas, no obtiene ninguna respuesta.
-¿Me habéis reconocido? ¿Por qué no me habláis? ¿Has leído “Soy un Gato”?


Pero no obtiene ninguna respuesta más que el movimiento sinuoso de los ojos y la cola de los animales. Desesperado, despierta en su sofá de la siesta y se da cuenta que no ha vuelto a Gatatia, sino que sólo ha soñado con ella y que su imaginación le juega malas pasadas. La experiencia negativa solamente ha servido para acentuar su obsesión con volver a Gatatia, ese lugar de fantasía que ni siquiera habita en sus sueños.

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